Quiero tanto a Julio

Movida por las gotas-palabras-gajos de este cronopio inefable y por la permanente invitación de una amiga bloggera, me surge esto de la evocación en el sonido de las palabras, que llegan, así, como gotas. En eso andábamos hace unos días, evocando, en la transparencia del dibujo, en la húmeda fortaleza del poema, en el brillo cantor de la Violeta, en las formas metrorgánicas, en el llanto de Lorca y en la nostalgia de Fito Páez, entre otros...
Y surgió 'mandala', por eso de 'la llave de mandala', porque...¿Qué es eso? me preguntó un amigo, ...eso de la llave de mandala, me dijo. Y me detuve, esta vez, porque antes pasaba derechito hasta '...yo, simplemente, te vi'. Y es magia, es la llave del espíritu, dice la enciclopedia. Mandala, mándala, man-da-la, man, dala, manda, la, ...y recordé a otra cronopia, la Diamela Eltit, ...no sé si a ella le gusta Cortázar, ...porque , por otra parte, quién, que lo lea, puede permanecer indiferente. En ese balbuceo, recordé 'Por la Patria', pero eso es gota de otra lluvia


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