Ese cronopio francés
Anoche, la televisión francesa dedicó varios minutos a Pillipe Noiret.
Ayer partió para siempre, quien sabe a dónde, con su cara bonachona y su tremendo talento.
Pero nos dejó, sobre todo, su imagen iluminando la pantalla llena de su cuerpo soberbio y cálido, maravillándonos como a ese niño con los fotogramas de besos en Cinema Paradiso o reviviendo a Neruda en Italia, frente al mar, en metáforas que asombraban al Postino enamorado:
Aquí en la isla
el mar y cuánto mar
se sale de sí mismo a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no,
que no.



