Thursday, August 23, 2007

ciao, cara



“Los italianos no son lo que parecen. Su frialdad es total. Cantan óperas para vender tickets
(Josep Pla)
Debo desmentir esa injusta afirmación. Incluso puedo asegurar sin-vacilar-un-segundo que conozco muy bien a uno que prueba-la-exactitud-total-de-mi-doctrina. Hoy he vuelto a escuchar su voz al teléfono. He dispuesto sus palabras, una por una, en la cajita de las palabras. Lo he hecho despacio (al principio con temor), luego con cautela, pero siempre con imperturbable empeño, ordenándolas de menor a mayor, de derecha a izquierda, de abajo a arriba, junto a las otras (no son muchas) que he ido atesorando bajo las siete llaves que fueron cerrando, septiembre a septiembre, los siete años. No cabe duda de que, bajo el visor profesional de mis lentes de aumento, no son sólo piezas auténticas, sino verdaderas lámparas-legítimas. Con-vencida, mido con suspensa precisión la temperatura de las frases. Su calidez es total cuando me dice, cara mía, que pronto escucharé otra vez sus zapatos de lluvia en mi patio.

Wednesday, August 01, 2007

letras hermosas de estos días











"El presidente de mi país se llama hoy por hoy coronel Fidel Sánchez Hernández. Pero el general Somoza, presidente de Nicaragua, también es presidente de mi país. Y el general Stroessner, presidente del Paraguay, es también un poquito presidente de mi país, aunque menos que el presidente de Honduras...

Y el presidente de los Estados Unidos es más presidente de mi país que el presidente de mi país"

La sirvienta salía tras de él con el vaso lleno en la mano…el vaso seguía al niño berrinchudo:

-Roquito, tu leche, tu leche, por favor.

-Roquito, Roquito, tómate la leche.

-Ay mamá, mira a esta María siempre trae la leche muy fría.

Roque habría de escribir:

"Se llamaba María y era amiga de Dios. Sin embargo, recuérdola mejor por sus pechos hiriendo mi mejilla en los amaneceres tibios de los domingos”

"Roquito hacía reír hasta a las piedras”, como lo escribió Eduardo Galeano. Hacía reír porque rompía los lugares comunes. Nadie tan latinoamericano como Roque Dalton y nadie tan multitudinario. En vez de células, su cuerpo contenía a todas las muchedumbres de América Latina, a los de a pie, a los hacelotodo.

Elena Poniatowska, fragmentos de su prólogo a Un libro levemente odioso, de Roque Dalton

“..para un hombre que se fue tras un sueño, para Roque Dalton…”

(Silvio Rodríguez, anunciando El Unicornio Azul, Madrid, 1982)