ciao, cara

(Josep Pla)
una aventurilla por un jardin de senderos que se bifurcan, un pretexto 'parra' emociones y amigos(as) nuevo(as)

"El presidente de mi país se llama hoy por hoy coronel Fidel Sánchez Hernández. Pero el general Somoza, presidente de Nicaragua, también es presidente de mi país. Y el general Stroessner, presidente del Paraguay, es también un poquito presidente de mi país, aunque menos que el presidente de Honduras...
Y el presidente de los Estados Unidos es más presidente de mi país que el presidente de mi país"
La sirvienta salía tras de él con el vaso lleno en la mano…el vaso seguía al niño berrinchudo:
-Roquito, tu leche, tu leche, por favor.
-Roquito, Roquito, tómate la leche.
-Ay mamá, mira a esta María siempre trae la leche muy fría.
Roque habría de escribir:
"Se llamaba María y era amiga de Dios. Sin embargo, recuérdola mejor por sus pechos hiriendo mi mejilla en los amaneceres tibios de los domingos”
"Roquito hacía reír hasta a las piedras”, como lo escribió Eduardo Galeano. Hacía reír porque rompía los lugares comunes. Nadie tan latinoamericano como Roque Dalton y nadie tan multitudinario. En vez de células, su cuerpo contenía a todas las muchedumbres de América Latina, a los de a pie, a los hacelotodo.
Elena Poniatowska, fragmentos de su prólogo a Un libro levemente odioso, de Roque Dalton
“..para un hombre que se fue tras un sueño, para Roque Dalton…”
(Silvio Rodríguez, anunciando El Unicornio Azul, Madrid, 1982)